info@podoinbalance.com 965 382 188  ·  615 066 387 Lunes a jueves  9:00–14:00 / 15:00–20:00  ·  Viernes  9:00–15:00
Pedir cita

Casos de Éxito

No normalices el dolor. Estas son historias reales de personas que decidieron hacer algo distinto.

01
Mª Salud

Trabajaba muchas horas de pie. Cada mes venía a consulta igual: dolor, durezas, callos… y la sensación de empezar siempre de cero. El problema no era la higiene ni el calzado. Era el apoyo. Cómo sus pies distribuían el peso hacía que siempre acabara cargando en los mismos puntos.

Resultado

Sus pies se relajaron. El apoyo se volvió más estable. La presión dejó de ir siempre al mismo sitio. El dolor desapareció. Las durezas dejaron de aparecer.

A veces no se trata de hacer más. Se trata de abrir nuevas alternativas.
02
"Me duele… pero es lo normal"

Muchas personas llegan así. Dolores pequeños, repartidos por el cuerpo. Sobrecargas que van y vienen. Molestias que ya forman parte del día a día. "Es que trabajo mucho." "Es que tengo estrés." "Es que ya tengo una edad." Pero no. No es lo normal. No tiene por qué serlo.

Resultado

Muchos de esos dolores ni siquiera los recuerdan. No porque los hayamos tratado uno a uno. Sino porque el cuerpo ha empezado a reorganizarse. Cuando el apoyo cambia, las compensaciones cambian. Y cuando las compensaciones cambian, el dolor que generaban también desaparece.

Hay molestias que no desaparecen porque te acostumbres. Desaparecen cuando el cuerpo deja de compensar.
03
"Siempre estoy cansada… y me duele todo un poco"

No era un dolor concreto. Era cansancio. Sobrecargas. Molestias repartidas por el cuerpo. Piernas pesadas. Tensión constante en la espalda baja y los hombros. Lo había achacado al trabajo, al estrés, a la edad. Pero cuando analizamos cómo estaba organizando su cuerpo, vimos que llevaba años haciendo un sobreesfuerzo constante para mantenerse en pie.

Resultado

Cuando el apoyo cambió, el cuerpo dejó de hacer ese sobreesfuerzo constante. Más energía. Más facilidad para moverse. Menos tensión acumulada al final del día.

Cuando el cuerpo deja de compensar, empieza a funcionar mejor.
04
"Llego al final del día agotada"

No siempre es un dolor claro. A veces es cansancio. Pesadez en las piernas. Falta de energía al terminar el día. Sensación de que el cuerpo no acompaña. Muchas personas normalizan esto como parte de su vida. Pero esa fatiga a menudo tiene un origen en cómo se está organizando el cuerpo desde la base.

Resultado

Cuando el apoyo cambia, el cuerpo deja de luchar. Se mueve con más facilidad. Llegan menos cansadas. El final del día deja de ser una cuenta atrás.

Cuando el cuerpo está en equilibrio, todo cuesta menos.

¿Te identificas con alguna de estas historias?

El primer paso es una valoración. Sin compromiso. Con criterio.

Solicita tu valoración